viernes, 26 de abril de 2013

Fútbol base: papeles.

Como ya comentaba en la entrada dedicada al fútbol base en la que debatía si se debía dedicar para competir o para formar, en esta entrada trataremos los distintos papeles que adquieren los jugadores en un equipo de fútbol formativo.
Cuando un chaval se anota en una escuela de fútbol, busca aprender a jugar al fútbol. Si dicha escuela se centra en competir, meterá al campo a los mejores jugadores. Si juegan los mejores, los demás jugadores no lo hacen. Si no lo hacen, no aprenden. Si no aprenden, la escuela ha fracasado. La misión de tal comunidad es enseñar, no competir. Como hablábamos, no está nada mal que también hagan que los jóvenes compitan, ya que es un factor importantísmo en su formación, pero esa no debe ser la prioridad. Todos los jugadores deberían tener el mismo protagonismo, sobreentendiendo que se esfuerzan al máximo y están comprometidos con el grupo. Si así es, y recordando que están ahí para aprender, deben de tener las mismas posibilidades que el mejor jugador del conjunto. 
Para conseguir esto, las escuelas deberían de tener varios equipos de una misma edad para que si un jugador no está contento en el 'A' (así se le llama al equipo en el que supuestamente los jugadores son mejores), tener la posibilidad de jugar en un conjunto adyacente en el cual el nivel sea menor.
Lo importante es la formación, tanto humana como deportivamente. Y si ellos quieren aprender y pagan por ello (no hay que olvidarlo), una directiva incompetente no se lo puede prohibir. 

Fútbol y estudios, estudios y fútbol.

El tema a tratar en esta entrada es la relación entre el fútbol y los estudios en una etapa formativa. Muchas son las personas que afirman que el deporte no es compatible con los estudios. Que si quieres asegurarte un futuro (lo cual en estos tiempos ni con matrículas de honor lo consigues) no puedes practicar ningún deporte de manera habitual.
Bueno, la verdad es que desde fuera así se puede ver. Es comprensible que personas que nunca practicaron un deporte renieguen de él. Pero deben comprender que lo que están criando, no es una máquina, es un niño. Y para un niño no es sano tener como única y exclusiva referencia los estudios. No poder relajarse con nada, ni liberarse, ni hacer cualquier otra cosa que no tenga que ver con los libros de texto. Después de una larga y aburrida jornada de clase, dando nueva materia y repasando la anterior, un joven, cuando llega a casa, lo último en lo que quiere pensar es en seguir con ello. Está bien inculcar a los descendientes que deben trabajar para labrarse un futuro,  ya que salvo increíble excepción eso será lo que les dé de comer, pero todo estudiante necesita tomarse un respiro, liberar tensiones corriendo, presionando, tirando y saltando. Expresar sus sentimientos en una cancha. Correr porque está cabreado, correr porque está contento, correr porque su cuerpo se lo pide. Un chico que hace deporte abre su cabeza, prioriza cosas y racionaliza el tiempo. Se prepara para futuras situaciones.
No subestimes el deporte dentro de la vida escolar, porque es mucho más importante de lo que piensa. Si a un chaval le retiran la posibilidad de practicar su ejercicio favorito, perderá motivación. Y sin motivación no hay absolutamente nada. 

miércoles, 24 de abril de 2013

Fútbol y desarrollo personal, ¿unidos?

Cuando una pareja tiene un hijo varón, es muy frecuente que este niño sea anotado a una escuela de fútbol. Las razones suelen ser la proximidad del padre a este deporte, la facilidad para conocer otros niños, el hacer ejercicio... pero no creo que haya que quedarse ahí. 
El deporte para los pequeños y no tan pequeños que se están formando, no sólo es una vía  para mantenerlos en forma. Los chicos crecen en el fútbol, aprenden a convivir, a respetar, a competir y a compartir. El fútbol ayuda en muchos aspectos, tanto físicos como psicológicos.  Un joven que practica deporte suele ser por norma general más sociable y jovial que otro que no lo hace. El fútbol y cualquier deporte en general acompaña a los chavales durante su vida, los toca, les deja recuerdos y les enseña una parte de lo que es la vida.
Considero que a los pequeños hay que inculcarles el deporte, y que éste les asista para su posterior desarrollo.

martes, 23 de abril de 2013

Entrenadores compañeros y entrenadores a secas.

Un equipo de fútbol está formado por dos grupos: los jugadores, y el cuerpo técnico.
En el segundo apartado, distinguimos varias personas: entrenador, segundo entrenador, delgado, utillero, preparador físico, masajista... nos centraremos en el entrenador.
Un entrenador es el encargado de preparar tanto los entrenamientos como los partidos y de alinear a los jugadores en una específica formación. Eso es lo que hace un entrenador por definición. Eso es lo que parece que hace un entrenador de puertas para fuera, pero ser entrenador es algo más que eso.
Un entrenador también debe motivar a sus futbolistas, cuidarlos y mimarlos, protegerlos y defenderlos. Y no todos los entrenadores hacen eso, por eso yo personalmente distingo dos tipos de entrenadores: los entrenadores compañeros y los entrenadores a secas. 
Un entrenador compañero hace todo lo dicho anteriormente, mientras que la función de un entrenador a secas se limita a meter a 11 chavales a un terreno de juego y darles instrucciones. Al primero le coges estima, lo aprecias y te acaba marcando en la vida. El segundo, termina por ser uno más, un señor que se dedica a lo que la definición lingüística de 'entrenador' se refiere. Con el paso de los días, las semanas, los entrenamientos y partidos, el entrenador compañero y tú sois uno. Os respetáis y os exigís, confiáis uno en el otro y os compenetráis. Un entrenador compañero es algo más que un entrenador. Es un amigo en el fútbol, una persona con todas las letras.
En cambio, un entrenador a secas es normal y corriente. Un individuo al que después de unos años verás y no sentirás nada más que respeto mezclado con agobio. Un personaje que no te llegará al corazón.
Si va a decidirse por ser trabajar de entrenador, si quiere marcar a sus jugadores, no se lo piense dos veces y elija la primera opción: sea usted un entrenador compañero.

Fútbol base: ¿aprender o competir?

En el mundo del fútbol, se distinguen claramente dos etapas: la formativa y la profesional. Todos los profesionales pasan por la primera fase, pero no todos los que pasan dicha etapa llegan a ser jugadores profesionales.
En la etapa formativa, y como su propio nombre indica, los niños deben aprender lo que es el fútbol: sus normas, sus distintas vertientes, una manera de jugar... pero sin olvidar de que el chico quiere divertirse. Y esto último suele ser olvidado por las escuelas. El deseo de competir en una categoría superior suele ser un suculento aliciente para que estos encargados del desarrollo de los jugadores no tengan en cuenta su principal función y se centren exclusivamente en la competición. Está bien conseguir que los chavales compitan, porque lo necesitan y es un reto para ellos, pero eso no puede ser un obstáculo que impida que los jóvenes no aprendan a jugar y sean máquinas destinadas a un único objetivo: salvar dicha categoría. Porque para salvar una categoría es muy difícil que todos jueguen. Los entrenadores que únicamente ansían una meta clasificatoria acaban por meter al campo sólo a los mejores jugadores, rechazando la posibilidad de que todos los componentes del equipo participen, lo cual les puede provocar daños morales por no sentirse valorados. 
En mi humilde opinión, todos y cada uno de los chicos que forman parte de un conjunto formativo (es importante destacarlo), deben de tener las mismas oportunidades para aprender y divertirse.

Fútbol en directo, cosa de ricos.

A estas alturas de la temporada en las que están los campeonatos en su fase final con todo lo que ello supone (conseguir el título, la permanencia o un puesto que te dé derecho a poder jugar una determinada competición), se hace muy apetecible ir a ver partidos a los estadios. Pero esas ganas se disipan pronto, ya que los precios, sobre todo en España, se están inflando de una manera atroz, lo cual supone ver estadios medio vacíos, algo que a todos los aficionados del fútbol nos duele. Y es que en esta situación de crisis, no hace ningún bien que las entradas para apreciar un partido desde el mismo recinto estén tan sumamente caras. Poco a poco se van quedando los estadios desiertos, y los niños ya no pueden disfrutar de una jornada intensa de fútbol en directo porque a sus padres les es imposible costear tal lujo. Es muy difícil ver en España un campo lleno al 100%, pero esto no ocurre en todos los países. En Alemania están a punto de batir su propio récord de asistencia por octavo año consecutivo. Y esto no es casualidad. Para ejemplificar lo que cuento, me remito a las semifinales de Champions League de esta temporada. Los encuentros son FC Bayern de Munich - FC Barcelona y Borussia Dortmund - Real Madrid CF. El precio de las entradas para ver el partido del equipo catalán en Alemania oscila entre 40 y 150 euros. En cambio para ver el mismo partido en el Camp Nou, tendrá usted que pagar de 91 a 359 euros. Lo mismo ocurre con la otra eliminatoria, en la que en el partido de ida en Alemania el precio para asistir al partido está entre 35 y 170 euros, y la vuelta en Madrid es de como mínimo 70 euros y de máximo se fija una entrada de 325 euros. 
No sé a qué quieren llegar los clubes del país con estos precios de locura, pero está claro que están condenando al fútbol español a que todos y cada uno de los partidos sean en estadios que semejan de puerta cerrada.





"Messi es un perro, un enfermo".

Un emotivo vídeo en el que se narra un artículo publicado por Hernán Casiari (argentino) sobre Lionel Messi. Cuido que él les ayudará a comprender lo que verdaderamente es el fútbol. Pido por favor que no se dejen guiar por el título.

 http://www.youtube.com/watch?v=gVm3pTp_FQI